Esto es SumillerPro: sin sumiller en nómina y sin gestionar diez proveedores, tu restaurante tiene al equipo de Vinario diseñando y firmando tu carta con vinos de pequeñas bodegas, publicándola como carta digital con asistente de maridaje y sirviéndote cada botella. Un solo interlocutor.
SumillerPro es sumillería profesional por suscripción: el criterio de un sumiller y los vinos de pequeñas bodegas, al alcance de cualquier restaurante. Cuota baja al mes, el vino al precio de tu distribuidor de siempre — y ganamos cuando tú vendes más.
No vendemos software, ni somos un distribuidor más. SumillerPro es el departamento de vino que tu restaurante no puede permitirse en plantilla, por una cuota mensual.
El equipo de Vinario diseña tu carta plato a plato: 25–80 referencias de pequeñas bodegas catadas para tu cocina, cada una con su nota de cata y su firma. La firma es lo que hace que un vino desconocido se pida sin miedo.
Carta web bilingüe con buscador y filtros por D.O., tipo y precio. El comensal marca sus platos y presupuesto y recibe la sugerencia del sumiller con su porqué. Es el camarero experto que nunca libra.
Compramos directo a bodega y te servimos en Madrid con reposición quincenal según rotación real. Coste por botella igual o menor que tu distribuidor actual — con vinos que tu competencia no tiene.
Lo que no rota se cambia, los PVP siguen al coste, las novedades entran cada temporada. Back-office completo de costes y márgenes. Tu carta nunca vuelve a quedarse vieja.
Así se ve hoy en la carta de Traspi: el comensal marca lo que va a comer y, en dos toques, recibe el vino exacto de tu carta con su porcentaje de afinidad y la nota firmada del sumiller.
Félix dice: roble joven de Ribera para el día a día. Fruta negra, especias dulces del francés y un final cómodo. Mi tinto de batalla para la brasa.
El 90% de los restaurantes de Madrid compran el vino a dos o tres grandes distribuidores. Es cómodo: un pedido, reparto mañana, rappel a fin de año. El precio de esa comodidad lo pagan todos los que se sientan a la mesa.
Los mismos Riojas y Ruedas que el local de enfrente. Vinos que el cliente encuentra en el supermercado a mitad de precio, así que cualquier multiplicador honesto se nota. El restaurante no puede marcar lo que necesita sin sentir que está clavando.
Sin nadie que le guíe, el cliente pide "el Rioja de siempre" por miedo a equivocarse. Bebe peor de lo que podría, paga más de lo que el vino vale, y la experiencia de vino se queda en trámite.
Productores de 20.000–60.000 botellas hacen vinos extraordinarios pero no tienen comercial en Madrid ni cabida en el catálogo de un gran distribuidor, cuyo negocio es el volumen. Se quedan en tiendas de nicho.
Un único interlocutor de principio a fin. Sin software que configurar, sin cambiar tu operativa de sala.
El equipo de Vinario visita tu local, estudia tu cocina plato a plato, tu ticket medio y tu bodega actual. Auditamos qué rota, qué margen real deja y qué sobra.
Propuesta a medida con precios por copa y botella y PVP calculado sobre coste real. La apruebas referencia a referencia.
Publicamos tu carta bilingüe con el asistente de maridaje cargado: cada plato de tu cocina con sus vinos puntuados por nuestros sumilleres.
Primera entrega, formación de sala y, a partir de ahí, reposición quincenal y revisión continua. Tú no gestionas nada.
No es magia, es asimetría de información: un vino comercial tiene precio público que limita tu margen; un vino de pequeña bodega, catado y firmado, se valora por lo que ofrece. Dos botellas de coste casi idéntico:
Mueve los controles con tus números reales. El cálculo aplica el diferencial de margen por botella y el efecto del asistente de maridaje, que estimamos eleva las botellas vendidas en torno a un 15% al reducir la indecisión del comensal.
"Cada referencia que entra en una carta SumillerPro la hemos catado pensando en esa cocina concreta. Si no mejora lo que ya hay, no entra. Nuestra firma va en la primera página."
El equipo de Vinario (Madrid, Chamartín), dirigido por Félix Lanz, reúne enólogos y sumilleres con años de relación directa con pequeños productores de toda España — Ribera, Rioja, Toro, Gredos, Rías Baixas, Priorato, Jerez — y una mirada didáctica, dinámica y nada solemne.
Sin permanencia más allá de la primera temporada (4 meses), el tiempo mínimo honesto para medir resultados en una carta de vinos. Precios sin IVA.
En el vino, la confianza es el producto. Por eso contamos exactamente de dónde salen nuestros ingresos — y por qué cada uno solo crece si a ti te va bien.
Cubre la plataforma (carta digital, asistente, back-office) y el trabajo continuo de sumillería: revisiones, análisis de rotación, actualización de precios. Es deliberadamente baja: no queremos vivir del software, queremos vivir de que tu vino rote.
Vinario, nuestro proveedor, compra directo a bodega y te vende con un margen del 20–30% — menos que un distribuidor tradicional (30–40%) porque no necesita su estructura comercial: la carta firmada y el asistente hacen ese trabajo. Tu coste por botella es igual o menor que con tu proveedor actual, con vinos mejores.
Cuando un comensal pide a casa un vino que probó en tu mesa, SumillerPro gestiona el envío y el cobro a través de Vinario. Tu restaurante se lleva el 10% de cada botella por haber generado el descubrimiento. Nosotros, el margen minorista del resto.
Las bodegas no pagan por entrar en el catálogo — entrar se gana en cata. Pagan una comisión del 8% sobre lo vendido a través de la red de restaurantes, muy por debajo del coste de un comercial propio o del margen de un gran distribuidor. Si su vino no rota, no pagan nada: sale del catálogo.
Si produces menos de 100.000 botellas y tu vino aguanta una cata a ciegas, queremos probarlo. No somos un distribuidor de catálogo infinito: somos una carta firmada con cupo limitado.
Presentar mi bodega a cataAsador de lechazo en Lope de Rueda, 44. Su carta —33 referencias en sala, 77 gestionadas en plataforma, de Ribera a Tokaj— está firmada por el equipo de Vinario, viva en traspi.es con asistente de maridaje, y abastecida íntegramente con el modelo SumillerPro, incluida la tienda "Llévatelos a casa". Entra, pide unos callos y deja que la carta te sugiera el vino.
Sí, y es lo habitual. El plan Carta Firmada funciona con tus proveedores actuales: rediseñamos la carta con lo mejor de lo que ya compras más referencias nuevas donde haya hueco. La migración hacia el suministro SumillerPro, si llega, es gradual y la decides tú cuando los números te convenzan.
Se cambia. La carta es viva: analizamos rotación cada quincena y el equipo propone relevos. En Bodega Completa, además, la reposición sigue a la venta real, así que no acumulas stock muerto.
Lo complementa. Atiende al comensal que no se atreve a preguntar y a la mesa que decide con el móvil en la mano, y libera a tu equipo en horas punta. En Bodega Completa formamos a tu sala dos veces al año para que defiendan la carta con criterio propio.
Claro. Una buena carta no es dogmática: si tu clientela pide una marca concreta y rota, se queda. El objetivo es desplazar el centro de gravedad hacia referencias con historia y margen, no imponer un catálogo.
SumillerPro es la marca de servicio para hostelería del equipo de Vinario, el proyecto vinícola de Madrid (Chamartín) que dirige Félix Lanz, enólogo y sumiller I.F.E. Vinario actúa además como proveedor oficial: compra a bodega, almacena y reparte. Un contrato, un interlocutor.
La carta en papel y los PVP son tuyos y te los quedas. La plataforma digital, el asistente y las notas firmadas son parte del servicio activo. No hay permanencia tras la primera temporada de 4 meses.
El suministro con reposición quincenal opera hoy en Madrid ciudad y alrededores. Para el plan Carta Firmada (sin suministro) estudiamos proyectos en el resto de España según agenda.
Cuéntanos qué cocina haces y qué vino vendes hoy. Preparamos una auditoría de tu bodega actual y una propuesta de carta con números concretos: coste, PVP y margen, referencia a referencia. Sin compromiso.